viernes, enero 04, 2008

Vacaciones

Bueno, les cuento:

Salí de vacaciones (las primeras en quién sabe cuánto tiempo), y pues que me lanzó con mi señora a Guadalajara, a pasar la Navidad, y luego, con ella y toooooooooooooooda su familia a un lugar llamado Barra de Navidad, para el resto del año viejo y principios del nuevo. Primera vez que voy a la playa (porque cuando fui, cuando era un mocoso, no la recuerdo, así que no vale). Y pues yo soy de los que creen que si el hombre estuviera hecho para nadar, tendría aletas, o para volar, tendría alas. Bueno, en realidad, el hombre fue creado sólo para caminar y medio correr, pero eso es otra historia.

El caso es que... ¡El mar me odia!

Les explico: el primer día, bajando a casi el nivel del mar, me llegó el golpe del calor que hace en esos lugares, además de la brisa marina, el olor a pescado, a sal, etc., luego, ya en la playa, el gentío horrible, el mar... picado, sucio y salado... no sé nadar, pero ahí tienen a su baboso subiéndose a la banana, para no quedar mal con la familia política, y casi muriendo ahogado en el proceso. En fin, vivo aún estoy, pero con la convicción de no ir de nuevo a la playa sin antes aprender a nadar o que desinfecten el mar, lo que suceda primero.

Se aceptan sugerencias.

1 comentario:

memo dijo...

No cantes tan rápido cuñado, que mas rápido cae un hablador que un cojo, jajaja.

Omitiste algunos datos en tu historia. Cuanto ofreces por mi silencio?

El mar no te odia, lo que pasa es que no lo conoces, visítalo cuando no tenga que atender a tanta gente y veras que bien se llevan.

Que estés bien cuñado